Historias

Un examen a tiempo tiene nombre, tiene rostro.

Detrás de cada caso abierto hay una persona que espera que alguien se haga cargo.

La primera llamada

La primera llamada

"Pensé que era una estafa"

Doña Ilse no contesta números desconocidos. El agente se identifica por la clínica, menciona el examen indicado por su doctora y ofrece devolver la llamada cuando ella prefiera. A la segunda vez, ella contesta y escucha.

La hora agendada

La hora agendada

"Nadie me había vuelto a llamar"

Su examen quedó indicado hace cuatro meses. El caso siguió abierto todo ese tiempo. Cuando se libera una hora en la sede que le queda cerca, el agente la propone y la reserva en la agenda real mientras conversan.

El reencuentro

El reencuentro

"Llegué a tiempo"

Confirmación escrita por WhatsApp con la fecha, la sede y la preparación. El día siguiente al examen, el sistema verifica la asistencia y cierra el caso. Nadie tuvo que acordarse a mano.

La idea de fondo

"El valor no está en la voz. Está en que alguien, por fin, se hace cargo de que ese examen ocurra."
Atención clínica a pacientes mayores

Personas primero

La tecnología acompaña. Las personas deciden.

El sistema hace el trabajo repetitivo y sostenido en el tiempo: ubicar, proponer, confirmar, verificar. Cuando el caso necesita criterio clínico o un trato distinto, se deriva a una persona del equipo con todo el historial a la vista.

Conozca un caso real, de principio a fin.

Le mostramos cómo se abre, avanza y se cierra un caso, con los registros de cada contacto.